Cuento “La felicidad encontrada”

La Presidenta de la Mancomunidad del Sureste y Alcaldesa del Ayuntamiento de Santa Lucía, Dunia González, hizo apertura del XI Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles con el cuento “La felicidad encontrada”, del que es autora, con el que transmitió un mensaje de concienciación para el cuidado del medio ambiente y la sostenibilidad.

Había una vez  un pueblo en medio de un enorme bosque  donde su  gente  hacia todo lo posible para que todos y cada uno de los que allí vivían fuesen felices.

Cada día lo pasaban buscando la mejor manera de encontrar la felicidad y lo asociaron al término “consumo”.

Enseñaron que había que vivir lo más cómodo posible, sin pasar frío ni calor. En invierno gastar mucho calor para estar calentitas/os y en verano consumir mucho frío para evitar el calor. Empezaron con talar los árboles  para quemar su madera, construir urbanizaciones, y crear carreteras de conexión con otros pueblos.

Consumir significaba que cada  uno de los habitantes del pueblo tendría la oportunidad de comer  cualquier cosa que se les  apeteciese en cualquier época del año, empezaron a traer de otros pueblos aquello que la cosecha no daba en ese momento.

Para estar cómodo, en libertad, sin compromisos ni responsabilidades, cada miembro de la familia debía tener autonomía, moverse en libertad y rápido, lo mejor era que cada uno  tuviese  un coche.

Consumir siempre la última moda: zapatillas, zapatos, ropa, gafas, bolsos,..

Y poco a poco ese exceso de consumo, confundido con la libertad, se reflejó en que cada miembro de la familia  tenía una   tele, un coche, vídeo juegos, uno o dos  móviles… y para ellas/os esa era   la verdadera felicidad.

Cada día inventaban algo nuevo para ser más felices y cada día  tenían que encontrar más dinero para pagar su felicidad.

Trabajaban más, tenían más, compraban más, consumían más, trabajaban más…

En la trasera del pueblo años atrás había un pequeño estercolero, que se había convertido en un gran vertedero, una enorme montaña de juguetes, ropa, zapatos, teles, neveras, aparatos, ordenadores, móviles…

Así que todo empezó a cambiar. En pocos meses el lago que tenían junto al pueblo se secó, empezaron a enfermar. Pero no solo físicamente sino mentalmente.

Odiaban a la vecina/o que tenía más que ellas/os pues se suponía que era más feliz.

Dedicaban su vida al trabajo y apenas compartían con la familia. Ya casi ni se conocían ni respetaban ni compartían nada entre ellas/os. Pues cada uno era autónomo e independiente, y supuestamente “feliz”. 

Los vapores del vertedero, la eliminación del bosque que ayudaba en la transformación del oxígeno del aire, la contaminación de los coches, los ruidos de tantos aparatos…Se quedaron sin agua y ya por mucho que abrían los grifos solo salía aire caliente.

El tiempo les sorprendía con fuertes lluvias mezclados con días de calor, estaban tan trastocados que ya no sabían ni qué ropa ponerse.  Sus cuerpos no se adaptaban a esos cambios tan fuertes de temperatura.

La tierra también se les  volvió en contra y se secó, dejó de parir.

Un día decidieron tener una reunión todas las personas que allí vivían.

Decidieron parar ese día todos los motores, las luces, los móviles…

Tras mucho debate y discusiones, sobre todo porque muchos se aferraban a que esa era la verdadera felicidad, decidieron, en palabras de nuestro querido Jairo, diseñar auténticos modelos de emprendimiento familiar rural, donde todos los seres conjugaron sabiduría, saber, sabores y habilidades para garantizar la sostenibilidad y el respeto por la naturaleza que les vio nacer.

Estudiaron su tierra para conocerla mejor, qué tenía,  por qué estaba enfermando, recuperaron fotos de apenas hacía décadas para intentar volver a diseñar un pueblo sostenible.

Cambiaron sus costumbres y hábitos, los escribieron y los repasaban cada día en el colegio, en los centros de secundaria, en las asociaciones,…para que a nadie se le ocurriera volver a encender  la luz del hogar en pleno día, para que no malgastaran el agua…Trabajaron en nuevas leyes de respeto y protección de la naturaleza.

Generaron sistemas de aprovechamiento de la poca agua que caía de noche, del sol y del viento para generar energía.

Llegaron a las siguientes propuestas: 

– Volver a plantar árboles para conseguir su bosque 
– Desmontar el vertedero, aprovechar lo útil y reciclar y reutilizar todo aquello que fuese posible.  
– Dejar en cada uno de los hogares un solo coche, un solo televisor.  
– En el techo de las viviendas plantaron flores, plantas verdes y picón para que las casas tuvieran menos calor en verano y menos frío en invierno.  
– Sacaron  de los trasteros las bicicletas antiguas y empezaron a moverse gastando el menos combustible posible.  
– Para quienes tenían que ir más lejos a trabajar pusieron un  cuadrante en la escuela y se apuntaban para ir en el mismo coche. Mientras diseñaban nuevos modelos que se movieran con el sol. 
– La poca agua que había hasta que volviera el lago a crecer la conservaban en bidones, la utilizaban con baldes, racionando cada una de sus gotas.  
– Decidieron abrir ventanas y aprovechar la luz solar 
 
El planeta está sufriendo el desgaste de personas  que buscan  la felicidad a base  de un consumo en exceso de fósiles que lo están  dañando. 
De un consumo abusivo de agua
De un consumo abusivo de energía sucia. 
De un consumo abusivo de materia prima
De un consumo abusivo de todo. 
Reduce tus compras, reutiliza antes de tirarlo y recicla colocando cada material en el contenedor adecuado.
 
Seamos más inteligente que los gobiernos, aunque la mayoría de ellos no se planteen qué le van a dejar a sus hijas/os, nietas/os, un planeta desértico, destruido y sin vida, les invito a que todos y cada uno de ustedes hagan los posible cada día por ser felices. Ese estado que se consigue cuando disfrutamos de las metas deseadas. Así que toca cambiar  nuestras metas, y así seremos felices
Si logramos que todo el mundo tenga al menos una comida diaria.
Si conseguimos volver a tener la  autosuficiencia alimentaria.
Si conseguimos reducir y eliminar la cantidad de gases que emitimos diariamente al medio ambiente 
Si conseguimos…Ponte tu meta y entre todas/os podemos darle la vuelta al cambio climático.
 
Cualquier parecido con la realidad…es pura realidad.

 
Autora: Dunia González Vega, Presidenta de la Mancomunidad Intermunicipal del Sureste de Gran Canaria y Alcaldesa del Ayuntamiento de Santa Lucía